Patrimonio
Los activos digitales también hacen parte del patrimonio familiar, pero pueden perderse para siempre si no existen inventarios, accesos y reglas claras para su sucesión. Hoy, proteger un legado también significa proteger contraseñas, custodios y protocolos digitales.

Hay una parte del patrimonio que no aparece en ningún inventario notarial. Y que puede desaparecer para siempre.
El estudio de Withers lo dice sin rodeos: las criptomonedas y los activos digitales se controlan con claves privadas. Si esa clave se pierde junto con su dueño, el activo no se congela, no se disputa en un juicio. Simplemente deja de existir.
Y esto no es solo tema de las nuevas generaciones. Cada vez más familias colombianas tienen plata en activos digitales, cuentas que solo se abren desde una app, negocios que viven completamente en plataformas.
También existe otra capa, menos financiera y más humana: fotos, correos, archivos y, en muchos casos, la historia entera de la familia guardada en una nube a la que nadie más tiene acceso.
No una lista suelta en un cuaderno. Un inventario claro, actualizado y protegido de los activos, plataformas y mecanismos de acceso que hacen parte del patrimonio familiar.
No basta con que alguien conozca una contraseña. También es necesario definir quién está autorizado, de verdad y legalmente, para entrar a esas cuentas cuando sea necesario.
¿Su testamento y su protocolo de familia mencionan estos activos, o siguen pensando únicamente en escrituras, certificados y cuentas tradicionales?
La mayoría de los herederos no pierde estos activos porque alguien actúe de mala fe. Los pierde por puro silencio.
La sucesión ya no es solo un tema de papeles guardados en una caja fuerte. Hoy también es un tema de contraseñas, custodios y protocolos de acceso.
Un patrimonio que nadie puede ver no protege a nadie. Solo aplaza el problema.
En WMI ayudamos a que nada se quede por fuera del mapa. Si no sabe por dónde empezar ese inventario, hablemos.