MFO
La diferencia clave es simple: un banco vende productos; un MFO trabaja con una visión integral del patrimonio y de la familia.

Un banco te ofrece sus productos. Un MFO trabaja para ti.
Esa es la diferencia fundamental, y vale la pena entenderla bien antes de tomar decisiones con el patrimonio que construiste durante toda una vida.
Cuando llevas tu patrimonio a un banco o entidad financiera tradicional, el ejecutivo que te atiende tiene incentivos claros para venderte los productos de su institución: fondos de inversión propios, seguros de la casa, estructuras que generan comisiones para el banco. No es malicia, es el modelo de negocio. Pero ese modelo no siempre está alineado con lo que es mejor para tu familia.
Una Multi-Family Office (MFO), en cambio, no vende productos propios ni recibe comisiones de terceros. Su único incentivo es que tu familia tome las mejores decisiones financieras posibles. Por eso puede comparar opciones de todo el mercado, coordinar distintos asesores especializados, legales, fiscales, de inversión, y ver tu patrimonio como un todo integrado, no como cuentas separadas en distintas instituciones.
Además, una buena MFO entiende que el patrimonio familiar no es solo dinero en una cuenta: son empresas operativas, bienes raíces, activos en distintos países, planes de sucesión, y sobre todo, personas con distintos intereses, distintos horizontes de tiempo y distintas visiones del futuro.
Un banco difícilmente puede, o quiere, ver ese cuadro completo.
Si quieres que alguien vele realmente por tu familia, necesitas a alguien cuyo éxito dependa del tuyo. Eso es exactamente lo que hace WMI.
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