MFO
Un Family Office ofrece una visión integral e independiente que una entidad financiera tradicional difícilmente puede brindar.

Si su grupo familiar está considerando trabajar con un Family Office, pero todavía no tiene claro qué lo diferencia de una entidad financiera tradicional, esta comparación puede ayudarle a tomar una decisión.
Un Family Office no se enfoca únicamente en productos financieros. También acompaña asuntos legales, tributarios, sucesorales, filantrópicos, educativos y familiares.
No tiene productos propios que necesite vender ni recibe incentivos por recomendar determinadas inversiones. Su prioridad es proteger los intereses de la familia.
Diseña estrategias que consideran diferentes etapas de la vida y varias generaciones, en lugar de concentrarse únicamente en inversiones de corto o mediano plazo.
Un Family Office conoce la historia, los valores, las preocupaciones, los proyectos y las prioridades de cada familia. Las recomendaciones se construyen a partir de su realidad particular.
Integra y coordina el trabajo de abogados, contadores, asesores financieros, aseguradoras y demás proveedores para que todos avancen en una misma dirección.
La información patrimonial y familiar se administra de manera reservada, evitando que circule entre áreas comerciales o quede expuesta a intereses cruzados.
Ayuda a establecer estructuras, acuerdos y reglas claras para facilitar la toma de decisiones, proteger la armonía familiar y preparar la transición entre generaciones.
Acompaña a hijos y nietos para que comprendan el origen del patrimonio, sus responsabilidades y el papel que podrían desempeñar en el futuro de la familia.
Su modelo de negocio depende, en buena medida, de la colocación de productos financieros y del cobro de comisiones. Por esta razón, sus recomendaciones pueden no considerar todas las alternativas disponibles en el mercado.
La familia puede tener un asesor para inversiones, otro para seguros y diferentes equipos para asuntos legales, fiduciarios o tributarios. Cada área suele trabajar de manera independiente.
Su atención tiende a concentrarse en operaciones, productos y resultados financieros, sin incorporar necesariamente la continuidad del patrimonio o el bienestar de las próximas generaciones.
La rotación de personal puede obligar a la familia a explicar nuevamente su historia, sus objetivos y sus preferencias cada vez que cambia el ejecutivo encargado.
Las dinámicas familiares, los valores compartidos, los conflictos entre generaciones, la filantropía y el propósito del patrimonio normalmente quedan fuera del alcance de sus servicios.
Una entidad financiera puede administrar inversiones, pero generalmente no acompaña la construcción de acuerdos familiares, protocolos, estructuras de decisión o procesos sucesorales integrales.
Una entidad financiera administra productos y transacciones. Un Family Office acompaña a la familia, coordina todos los componentes de su patrimonio y ayuda a convertir sus objetivos en decisiones concretas.
En WMI trabajamos del mismo lado de la mesa que nuestros clientes, con una visión independiente, integral y de largo plazo.